¿Qué partido te representa de verdad?

¿Vas a votar «al menos malo» sin saber muy bien en qué se diferencian? Responde 40 preguntas en 5 minutos y mira dónde caes en el rombo junto a los siete partidos del 29N: cuál se parece más a ti y en qué discrepas con él sin saberlo. Luego pásaselo a tus amigos y descubre quién es el facha y quién el rojo del grupo.

  • 40preguntas
  • 8ámbitos
  • 7partidos del 29N
  • 5minutos
Diagrama de Nolan con los partidos de las generales del 29N y tu posición Rombo dividido en zonas libertaria, derecha, izquierda, autoritaria y centro, con un punto por partido calculado a partir de sus respuestas.
Tu posiciónResponde para aparecer en el rombo

Teclas 1 a 5 para responder (la misma tecla quita la respuesta) · ↑ ↓ para moverte entre preguntas

Tómatelo como una brújula, no como un GPS. Las posiciones de los partidos son una estimación hecha con sus programas, sus votos y lo que declaran, y todos prometen cosas que luego no cumplen, sean del color que sean. Lo que sí te da el rombo es una idea de hacia qué zona y qué partido te acercas más, y en qué, y de que entre el blanco y el negro hay muchos grises. Puede que ninguno te represente del todo. Le pasa a mucha gente. Aun así, votar sabiendo en qué coincides y en qué no es mejor que votar al menos malo.

Qué es el test de Nolan y por qué sirve

Un mapa con dos ejes en lugar de la línea de izquierda a derecha, que separa lo que piensas de la economía de lo que piensas de las libertades personales.

Casi todo el mundo habla de política con una sola regla, con la izquierda a un lado, la derecha al otro y tú en algún punto de la línea. El problema es que esa línea mezcla dos cosas que no tienen por qué ir juntas. Puedes querer impuestos bajos y, a la vez, que el Estado no se meta en con quién te casas o qué fumas. O querer una sanidad pública fuerte y, a la vez, mano dura con la inmigración. En la línea de siempre esas dos personas no caben. En el rombo sí.

David Nolan, un activista estadounidense que en diciembre de 1971 fundó con otros el Partido Libertario de su país, lo planteó en 1969 y lo publicó en enero de 1971 en la revista The Individualist, en un artículo titulado «Classifying and Analyzing Politico-Economic Systems». Su idea era sencilla. Medir por separado la libertad económica, es decir, cuánto decide el Estado sobre tu dinero, tu empresa, tu casa o tu salario, y la libertad personal, o sea, cuánto decide el Estado sobre tu vida privada, lo que dices, cómo protestas o quién puede entrar en el país. Con dos ejes, y según el modelo, la izquierda de toda la vida queda en la esquina que defiende las libertades personales pero no las económicas, y la derecha de toda la vida en la contraria. Arriba quedan los que defienden las dos y abajo los que recortan las dos.

El gráfico se hizo popular a partir de 1987, cuando Marshall Fritz, fundador de Advocates for Self-Government, lo retocó hasta dejarlo en el rombo girado de ahora y lo acompañó de un cuestionario de diez preguntas, el «World's Smallest Political Quiz», que desde que está en internet se ha hecho más de 28 millones de veces. La brújula política que circula por internet desde 2001 es una variante de la misma idea, con otros nombres en los ejes y dibujada como un cuadrado en vez de un rombo.

Para qué te sirve a ti

Para votar sabiendo lo que compras. Cuando respondes a preguntas concretas en vez de preguntarte si eres de izquierdas o de derechas pasan dos cosas. La primera es que descubres que tus opiniones no son un paquete cerrado y que coincides con partidos distintos en temas distintos. La segunda es que ves de golpe en qué no coincides con el partido al que pensabas votar, que es justo lo que los programas y los mítines no te cuentan. Esto no te dice a quién votar. Te dice con qué estarías tragando sin estar de acuerdo, y eso ya es más de lo que suele saber un votante.

Aquí lo hemos aplicado a las elecciones generales de España del 29 de noviembre de 2026: los siete partidos principales responden las mismas 40 preguntas que tú, con lo que dicen sus programas, lo que han votado en el Congreso y lo que declaran sus dirigentes.

¿Y qué pintan Milei y Bukele? Están de referencia, y a propósito. Se les mete en el mismo saco, el de la nueva derecha, y en el rombo están a 43 puntos, una distancia parecida a la que separa al PP del PSOE (54). La diferencia está en qué discrepan: Milei y Bukele chocan en libertades personales, con 29 puntos de diferencia, y el PP y el PSOE chocan en economía. Por eso unos comparten lado y los otros no. Esa es la gracia del gráfico. No toda la derecha es igual ni toda la izquierda es igual, y que un partido te quede cerca no quiere decir que pienses como él en todo. Ojo con Milei: su libertarismo es sobre todo económico. Como presidente ha endurecido las expulsiones, las penas y el poder de la policía, ha limitado las protestas y ha recortado el acceso al aborto, y eso es lo que puntúa aquí. A los dos se les puntúa solo con lo que han hecho, y las preguntas que son debates españoles sin equivalente en su país quedan sin dato.

Con el mismo criterio están Trump, Putin, Maduro, Mujica y Meloni, para que el rombo tenga referencias en las cuatro esquinas. Trump cae cerca de Bukele: aranceles, deportaciones, Guardia Nacional contra las protestas y gobierno por decreto. Putin y Maduro comparten el fondo autoritario aunque uno venga de la derecha y el otro de la izquierda. Mujica es el espejo de Milei: izquierda en economía y arriba en libertades, con el cannabis, el aborto y el matrimonio igualitario legalizados en Uruguay. Y Meloni queda a un paso del PP, bastante más ortodoxa de lo que prometía. Puedes apagarlas en la leyenda si te estorban.

Límites del modelo

Lo creó un libertario, y sus críticos señalan con razón que el modelo favorece esa esquina: presenta la «libertad» como el valor que ordena todo el mapa y trata como equivalentes cosas muy distintas, como bajar impuestos y despenalizar el cannabis. Reduce la política a dos ejes y deja fuera otros que en España pesan mucho: el territorial, el europeo, el ecológico o el de la calidad institucional. Y la frontera entre «económico» y «personal» tampoco es nítida: la inmigración o la prostitución tienen las dos caras. Úsalo como lo que es, una foto aproximada que te hace pensar, no un veredicto definitivo.

Cómo se calcula y de dónde salen las posiciones

Todo el cálculo está a la vista y es el mismo para ti que para los partidos. Si ves un error en alguna posición, abajo tienes cómo avisar.

Cada pregunta es una afirmación con la que puedes estar más o menos de acuerdo, y pertenece a un eje. Las de economía miden impuestos, gasto, regulación y propiedad. Las de libertades miden cuánto controla el Estado la conducta pacífica de la gente, es decir, expresión, protesta, migración, estilo de vida y garantías ante la policía. Endurecer penas por delitos violentos tras un juicio no cuenta en ninguno de los dos ejes. Los ocho ámbitos en que se agrupan solo ordenan el cuestionario y no cambian el cálculo.

Tu respuesta va de −2 (muy en contra) a +2 (muy a favor). Si estar de acuerdo implica menos intervención del Estado, suma libertad. Si implica más, resta. La puntuación de cada eje es 50 más 25 por la media de tus respuestas en ese eje, de 0 a 100. Las preguntas que no respondes no cuentan y tampoco te empujan al centro.

La afinidad con cada partido compara respuesta a respuesta. Es del 100 % si coincidís en todas y del 0 % si estáis en extremos opuestos en todas. «Coincidís» en un tema quiere decir que habéis dado exactamente la misma respuesta, sin contar el neutral. «Discrepáis» quiere decir que estáis a tres o más pasos de distancia en la escala.

El veredicto («te representa», «el que más se parece a ti, con matices» o «ninguno del todo») se basa en la afinidad del partido más cercano. Un 85 % o más es el nivel de un votante convencido de ese partido, y también el que se dan entre sí dos partidos hermanos. Frente Amplio y Podemos están al 95 % y Vox y SALF al 88 %. Entre el 75 % y el 84 % hay acuerdo de fondo con diferencias de grado. Por debajo del 75 % la distancia media supera un paso de la escala por pregunta, que es más o menos lo que sale sin opinar nada. Si dos partidos están a 3 puntos o menos se declaran empatados, y no hay veredicto hasta tener 4 respuestas en cada eje. Que un partido «te represente» describe tus respuestas. No es una recomendación de voto.

Las respuestas de los partidos son una estimación hecha a partir de programas, votaciones en el Congreso y declaraciones públicas hasta el 1 de noviembre de 2026, y contrastada una a una con fuentes públicas. A esa fecha ningún partido había publicado su programa completo para el 29N, así que conviene tomarlas con cautela. Cuando se publiquen, cada respuesta de cada partido llevará su fuente enlazada junto al nombre, debajo de la escala. Milei y Bukele aparecen como referencia internacional (arriba explicamos por qué): sus respuestas se estiman por analogía con lo que han aplicado en sus países, y varias preguntas son específicas de España. No se les vota en España y no entran en el veredicto.

No todos los partidos están en todas las papeletas. D21 + Cs solo se presenta en Madrid y Barcelona. SALF va al Congreso en casi todas las provincias, pero no en Lérida, Gerona, Guipúzcoa, Cantabria ni Ciudad Real, y no concurre al Senado. Según dónde votes, puede que no los tengas como opción. Los partidos territoriales (ERC, Junts, PNV, EH Bildu, BNG, Coalición Canaria) no están incluidos por ahora.

PartidoCandidaturaEconomíaLibertades

Fuentes consultadas: Qué Proponen · DatosClaros · Política Electoral · eleccionesEspaña.com · Afinidad Política · Wikipedia